26 mayo 2011

Premios de Cartón


Yo creo que es parte de ser publicista querer ganar la mayor cantidad de premios. Por eso mismo existen tantos festivales y oportunidades para participar por un galardón que adorne tu estantería o la entrada de tu agencia. Desgraciadamente las menciones honrosas han sido parte de mi trayectoria, así que en este post no te diré cómo ganar premios, contaré de mi desilusión.

Desde que estudiaba he participado de concursos y siempre que terminaban (y no ganaba) comenzaba a escuchar rumores que más tarde se hicieron el pan de cada día: que entregaron el brief antes a los ganadores, que les dieron más tiempo, que recibieron ayuda externa y así un largo etcétera.

Ya cuando empiezas a trabajar y a participar de concursos de profesionales te das cuenta que las agencias hacen publicidad para los clientes (que es la que ve la gente normal en la tele, radio y prensa) y otra para el jurado del certamen de moda. Esta última muchas veces ni siquiera es aprobada por los dueños de la marca y se publican a escondidas para cumplir con los requisitos mínimos. Así no dan ganas de jugar.

Hace poco sacamos una mención honrosa con el equipo de mi trabajo, motivante. Pero al ver los ganadores me di cuenta que el jurado es fan del lema "las reglas se hicieron para romperlas". Una de las campañas ganadoras estaba fuera de plazo para participar según las bases que los mismos organizadores entregan. No desmerezco el trabajo premiado, es bueno, pero debería haber participado cuando debía y el jurado haber respetado sus propias reglas. Cero seriedad.

Por eso cuando veas los estantes de agencias con galardones de cristal, oro, plata y bronce, lo más probable es que muchos de ellos sean simplemente de cartón, útiles solo para abrigar el ego del publicista.

17 mayo 2011

Twitter y Facebook (o cómo la gente dejó de pensar)


Hace ya varios años que me metí en el mundo de las redes sociales. Tanto que ahora trabajo en una agencia digital haciendo publicidad para marcas en internet.
Al principio todo era una maravilla, la gente opinaba y sentía que era escuchada. Muchas noticias las supe primero en Twitter y además me enteré que mi primo (que no veía desde el funeral de mi abuelo hace más de 7 años) se había casado sin invitarme. Una verdadera revolución de las comunicaciones.
Pero la gente ya no piensa, no procesa o tal vez nunca lo hizo y gracias a la falta de filtro de las redes sociales nos estamos dando cuenta ahora.

Amigos que alguna vez creí inteligentes (o sobre el promedio) caen fácilmente en trampas tan básicas que me hacen pensar que la evolución está haciendo de las suyas en Facebook. "Entérate quién ve tu perfil" o "Activa el botón de Ya No Me Gusta" son claros ejemplos de que la humanidad se está volviendo tonta.

Los creadores del cuento del tío 2.0 saben que la gente es egocéntrica, voyerista y cliquera. Y lo mejor de todo es que las redes sociales basan su éxito en esas mismas razones. "Yo tuitié la noticia primero", "yo comenté primero", "Luis y Teresa tienen una relación complicada" y "Pregúntame lo que quieras" forman parte de la verborrea digital popular.

Las redes sociales son el hogar de los tontos y flojos. Lo bueno es que no existe la concepción digital... aún. (miedito.com)