He vuelto a ser peatón. Vendí mi moto. Y eso conlleva, desgraciadamente, ocupar el
Transantiago.
Así que estos días he sido muy observador y me he dado cuenta que el sistema de transporte público de Santiago cambia a la gente. Desde el momento en que están en el paradero empieza la mutación. La gente se transforma en animales. La bauticé muy creativamente:
"La Fauna del Transantiago".
En los paraderos están los "carroñeros". Estos esperan que la indefensa micro se detenga y atacan rápidamente las puertas traseras. Les da lo mismo si están cerradas, ellos simplemente la desgarran con sus garras hasta abrirlas.
Están también los "ecológicos". Comen helados y botan el palito por la ventana. Comen Super8 y dejan el envase entre los asientos. Para ellos todo es biodegradable.
Existen los "ilustrados". Estos son los que, a pesar de ir la micro llena, abren su diario gratuito y te lo plantan en la cara. Hay otra versión de estos, son los que leen la última copia pirata del libro de moda.
También tenemos a los "SlimFast". Estos creen que caben en cualquier espacio. La micro va llena, no hay espacio ni para respirar, pero ellos encuentran la manera de aplastarte más aún y meterse a la micro, haciéndote el viaje más incómodo.
Podemos encontrar también a los "pajaritos". Son los que silban si la micro no parte y silban cuando la micro parte. Silban cuando no abren las puertas y silban cuando abren las puertas. Silban si la micro va muy rápido y silban si la micro va lenta. Es como tener primavera en el troncal 3.
Otros son los "bisagras". Estos los encuentras frente a las puertas traseras. No se van a bajar pero siempre están ahí. Siempre.
También tenemos a los "parlantes". La mayoría de las veces sus representantes son una subespecie de los humanos, llamados "flaytes". A estos les fascina compartir su música con los demás pasajeros.
Y por último tenemos a los "discapacitados". Les encanta sentarse en los asientos reservados para personas con necesidades especiales (casi siempre son los naranjos o marcados con adhesivos). Quizás es porque ellos lo son.
La gente viaja como animales en el
Transantiago porque sencillamente eso es lo que son:
ANIMALES.
Creo que sin estos especímenes el
Transantiago funcionaría a la perfección.
Si crees que hay más animalitos como estos, te invito a compartirlo en los comentarios.