26 marzo 2006

El diario de ella, el diario de el

Estuve buscando locamente (suena gay, pero no lo tomen de esa manera) este chiste que me habia llegado hace tiempo por mail. No me acordaba en que mail lo habia guardado, o si en realidad lo habia guardado. Pero gracias a la por fin lo encontre. Lo malo que despues de visitar el blog en cuestion y guardar el texto, deje pasar una semanita para postearlo, asi que ahora no me acuerdo de que blog lo saque, y en realidad me da una verdadera lata buscarlo en el historial. Pero, me esforzare y dare los creditos correspondientes al blog ese...
Resumiendo, este chiste demuestra que las mujeres son unas paranoicas y graves. En cambio nosotros, los machos recios, somos totalmente simples y sin problemas, a menos que el equipo de nuestros amores pierda...

1. EL DIARIO DE ELLA.

El sábado por la noche lo encontré raro. Habíamos quedado en encontrarnos en un bar para tomar un copa. Estuve toda la tarde de compras con unas amigas y pensé que era culpa mía porque llegué con un poco de retraso a mi cita, pero él no hizo ningún comentario.

La conversación no era muy animada, así que le propuse ir a un lugar más íntimo para poder charlar más tranquilamente. Fuimos a un restaurante y él se seguía portado de forma extraña. Estaba como ausente. Intenté que se animara empecé a pensar si sería por culpa mía o por cualquier otra cosa.

Le pregunté y me dijo que no tenía que ver conmigo. Pero no me quedé muy convencida. En el camino para casa, en el coche, le dije que lo quería mucho y él se limitó a pasarme el brazo por los hombros, sin contestarme.

No sé cómo explicar su actitud, porque no me dijo que él también me quería, no dijo nada y yo estaba cada vez más preocupada.

Llegamos por fin a casa y en ese momento pensé que quería dejarme.

Por eso intenté hacerle hablar, pero encendió la tele y se puso a mirarla con aire distante como haciéndome ver que todo había terminado entre nosotros. Por fin desistí y le dije que me iba a la cama. Más o menos diez minutos más tarde, él vino también y, para mi sorpresa, correspondió a mis caricias e hicimos el amor. Pero seguía teniendo un aire distraido.

Después quise afrontar la situación, hablar con él cuanto antes, pero se quedó dormido.

Empecé llorar y lloré hasta quedarme adormecida. Ya no sé qué hacer. Estoy casi segura de que sus pensamientos están con otra. Mi vida es un auténtico desastre.

2. EL DIARIO DE ÉL

Perdió Chile. Por lo menos me eché un polvo.



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